DECLARACIÓN CONJUNTA

Thursday, October 2, 2008

DECLARACIÓN CONJUNTA


DECLARACIÓN CONJUNTA DE LOS
MIEMBROS DE LA UNIÓN LUMEN DEI

Los miembros de la Asociación Privada de Fieles Unión Lumen Dei, en sus tres sectores: Sector Sacerdotal, Sector Femenino Comunitario y Sector Matrimonial, a la vista de las últimas noticias publicadas en los medios de comunicación y teniendo en cuenta las acciones realizadas por Mons. Fernando Sebastián Aguilar, nombrado Comisario de la Unión Lumen Dei, respecto, a sus superiores, a sus miembros y a sus bienes,

DECLARAMOS:

1. La Unión Lumen Dei, como Asociación Privada de Fieles, ha nacido en la Iglesia y para la Iglesia. Somos hijos de la Iglesia. Nuestra voluntad firme es no apartarnos en lo más mínimo de su sujeción y dependencia.
2. Manifestamos nuestra filial devoción y obediencia incondicional al Santo Padre, el Papa Benedicto XVI, y a los organismos competentes de la Santa Sede, en la medida en que tienen sus facultades delegadas del Sumo Pontífice y obran conforme a derecho. Deseamos que nuestra firme adhesión al Santo Padre sea el norte y el camino de todo nuestro actuar y proceder en la Unión Lumen Dei.
3. Queremos presentar nuestro profundo agradecimiento a tantos Sres. Obispos y diversas Autoridades Eclesiásticas de todo el orbe católico que en todo momento nos han apoyado y nos siguen animando y depositando su confianza en nosotros.
4. Nuestra voluntad es mantener en toda su pureza, y siempre bajo la guía de la Santa Madre Iglesia, el legado espiritual que nos ha dejado nuestro Fundador, el Rvdo. Padre Rodrigo Molina, L.D. y nuestros Cofundadores: Hna. Josefina Serrano, L.D., y el matrimonio de D. José Cruz Vicente Letamendía, L.D. y Dª Rosa María Urra, L.D. Todos ellos entregaron su vida por la Iglesia y por la Obra que el Señor les inspiró, Lumen Dei. Fue la ilusión constante de nuestro P. Molina, L.D. el poder vivir el Evangelio sin glosa, tal como lo han vivido los santos de la Iglesia en sus veinte siglos de historia. Él nos repetía muchas veces su deseo de acercarse al Santo Padre para decirle: “Santo Padre, permítanos vivir el Evangelio. Que no se diga que el Evangelio hoy día no se puede vivir”.
5. Queremos seguir formando una sola Familia. Cuando a Nuestro Fundador le preguntamos qué cosa era sustancial en Lumen Dei, sin la cual ésta no podía existir, nos respondió: “La unión. Que Lumen Dei sea una sola cosa. Que tanto los sacerdotes, como las hermanas, como las familias puedan vivir el mismo ideal de perfección, respetando las obligaciones de cada estado de vida”. Queremos seguir unidos. Queremos seguir manteniendo el mismo ideal de perfección.
6. Deseamos aclarar que, ante el nombramiento de S.E.R. Mons. Fernando Sebastián Aguilar cmf., como Comisario Pontificio para la Asociación Privada de Fieles Unión Lumen Dei, hemos presentado un recurso jerárquico al Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, de la que aún esperamos respuesta. (Hasta ahora sólo nos han respondido a la petición de efectos suspensivos, que ha sido denegada). No se trata de rebeldía, sino de una seria objeción de conciencia motivada por las siguientes razones:
a. Apoyados en el Derecho y en la opinión de especialistas rectos en la materia, entendemos que el nombramiento, adolece del vicio de nulidad insanable, al fundarse en una norma (canon 318) que no es aplicable a una Asociación privada de fieles. Es lo que actualmente está en litigio.
b. Por el mismo decreto se depone al R. P. Daniel Zavala Arévalo, Presidente General Provisional Sede Vacante, pasando por alto la normativa del Derecho Canónico, regulada en el canon 318 §2 (no aplicable a las Asociaciones Privadas) y los Estatutos propios de la Unión Lumen Dei. Se presentó también un recurso ante la Signatura Apostólica. El P. Zavala por el mero hecho de presentar recurso contra la remoción de su cargo, que no se atiene a las normas del derecho, según el c. 143 §2, el Padre sigue conservando la titularidad como Presidente General Provisional Sede Vacante.
c. El Sr. Comisario manifestó que traía indicaciones concretas, recibidas de la Congregación IVC-SVA. Es decir, que no venía a investigar para conocernos y enterarse de la realidad de nuestra situación y luego tomar decisiones de un modo imparcial. Pudimos constatar, en el Señor, que estas medidas lesionaban gravemente nuestros derechos y causarían graves perjuicios a la Asociación. En concreto:
I Manifestó que la Congregación IVC-SVA le exigió que retirase con carácter urgente todos los recursos que, legítimamente y conforme a las normas del Código de Derecho Canónico habíamos interpuesto ante el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica contra el silencio de la misma Congregación, ante el proceder injusto (según nuestra opinión) del Sr. Obispo de Cuenca, Mons. José María Yanguas: lo que lesiona el derecho a la legítima defensa y presentaría rasgos de “fraude procesal”. Incluso, durante una entrevista con uno de los miembros de Lumen Dei, Mons. Sebastián recibió una llamada del Cardenal Rodé urgiéndole para que cuanto antes retirase los recursos, según testimonió el mismo Mons. Sebastián.
II Nos solicitó le otorgáramos todos los poderes de nuestra Asociación Privada y la firma en nuestras cuentas bancarias. Le expusimos que no debíamos hacerlo por tratarse de bienes privados, no eclesiásticos, que muchos miembros, entre ellos matrimonios, entregamos nuestras posesiones y dinero a la Asociación y que nuestra gestión económica se rige por el derecho civil, no por el canónico.
III Que no venía a remediar la campaña de calumnias lanzada por D. Juan Antonio Perteguer Muñoz contra el primer sucesor del P. Molina y otros miembros destacados de la Asociación, propalada por los medios de comunicación, provocando verdadero acoso a los miembros e incluso escándalo a menores (como sucedió en el colegio Hispano Irlandés y se informó oportunamente a las instancias correspondientes). Acusaciones completamente calumniosas y no probadas, según la conclusión a la que llegó Mons. D. Ramón del Hoyo López, entonces Administrador Apostólico de la Diócesis de Cuenca (España), en la investigación que practicó a instancias de la Congregación IVC-SVA, donde fue presentada la denuncia. Siendo así que estas calumnias son el origen de todo el conflicto.
IV Dijo que retiraría de sus cargos a los Superiores Mayores y a los miembros Consultores del Presidente General. Medida de suyo punitiva que ya había sido anticipada por los acusadores, como demostración de la veracidad de sus calumnias.
V También ha manifestado su intención de intervenir y disponer de los bienes de PRODEIN y TESTIMONIO (instituciones meramente civiles, llevadas por laicos de Lumen Dei), según ha declarado en una carta abierta, publicada en Internet con fecha de 28 de julio de 2008: “La dificultad que aducen por la naturaleza privada de los bienes de PRODEIN y de Testimonio es también una dificultad sin fundamento. El Comisario Pontificio interviene en el gobierno de Unión Lumen Dei no como un agente exterior a Lumen Dei, sino como Presidente General, con las mismas atribuciones y con los mismos derechos y limitaciones como lo han hecho anteriormente los otros Presidentes Generales”.
VI El Sr. Comisario dijo que venía a presidir las elecciones de Presidente General de la Asociación, cuando por derecho propio, es misión del "Presidente General Provisional sede vacante" convocar la Asamblea General de los electores para proceder a la elección del Presidente General (cf. art. 67§7). “La elección y el nombramiento del Presidente General corresponden a la Unión Lumen Dei (c. 324 §1)” (art. 67 §2).
Los miembros solicitamos al Sr. Comisario que, por favor y para evitar daños, esperara la decisión de la Signatura Apostólica sobre la validez de su nombramiento, para comenzar a ejercer su cargo, que él mismo en una conversación privada, el 29 de mayo de 2008, reconoció que era nulo.
7. Resulta para nosotros muy doloroso que se diga que “el equipo dirigente de Lumen Dei está en una grave y persistente desobediencia a la Santa Sede”. Nada más lejos de nuestra intención. Si pudiéramos obrar con rectitud de otro modo, nos evitaríamos tantas críticas, calumnias, juicios y acosos. Pero por amor a Dios y a la verdad no nos es posible condescender. Estaríamos pecando. Entendemos la obediencia como un acto racional y moral. Lamentamos mucho la publicidad y campaña que se está haciendo en detrimento de nuestra fama y de la Iglesia, pero creemos que no se nos puede obligar a actuar contra nuestra conciencia (cf. CEC n. 1782).
8. Humildemente creemos que las actuaciones que viene teniendo Mons. Fernando Sebastián lesionan los derechos más elementales. Podemos concretar:
a. Se ha rodeado del grupo de personas que nos han calumniado, algunas de ellas ex-miembros de la Asociación expulsados por faltas gravísimas (demostrables y sin ánimo de reconocerlas, retractarse y reparar por ellas). Aclaramos que no responde a la verdad el hecho de que fueran castigados con una expulsión drástica estas personas, como si fuera un delito, por haber acudido a sus Superiores eclesiásticos, como afirma Mons. Sebastián Aguilar. Les está dando cargos de responsabilidad en la Asociación y trabajo en uno de nuestros colegios de Madrid. Ha puesto en sus manos la contabilidad y la administración de toda la Asociación.
b. Ha destituido, sin previo aviso y sin oír ni a los miembros ni a los Superiores dimitidos, a todos los superiores de Lumen Dei tanto Generales como Regionales y Zonales, a todos los Consejeros, Prefectos y Visitadores (unas 40 personas, todos formados y la mayoría elegidos por el mismo Fundador), de las 71 diócesis en que Lumen Dei tiene aprobación para trabajar, en 10 países, dándoles un plazo de 48 horas para poner “a disposición del Comisario todos los asuntos pendientes, documentación, expedientes, ordenadores, teléfonos móviles y/o celulares, llaves, claves y contraseñas, que están bajo su control en virtud de las responsabilidades que ha venido ostentando en Lumen Dei”, con perjuicio en la transmisión del carisma fundacional y la consiguiente paralización de la Asociación y sus obras apostólicas.
c. Ante nuestra negativa de otorgarle poderes en orden a intervenir en la administración de los bienes de la Asociación, con la presentación del Decreto de la Congregación logró amplísimos poderes notariales y con ellos ha intervenido, sin previo aviso y sin nuestro conocimiento, nuestras cuentas bancarias de España (incluidas las de las Residencias de Ancianos, donde entran las mensualidades de los residentes, que se rigen por un convenio privado con la Residencia) poniéndose como único titular de las mismas, dejando sin firmas a los miembros (siempre las teníamos mancomunadas). De esta medida se ha seguido el perjuicio para algunos trabajadores a quienes no les pagó su salario. Además se negó a pagar a los proveedores (hasta la fecha 26 empresas), y no se cuenta ni con un mínimo para gastos ordinarios. Ha solicitado su inscripción en el Ministerio de Justicia, en orden a poder tener bajo él todo el patrimonio de la Asociación. Algunos de nuestros trabajadores han sido despedidos sin ninguna razón. El Sr. Comisario nos ha dicho que no se responsabiliza de los daños emergentes, lucros cesantes, responsabilidades civiles y penales y posibles demandas judiciales.
Al consultar nuestro abogado, Carlo Gullo, a la Signatura Apostólica sobre cómo proceder ante estas medidas, ésta le ha respondido que no puede intervenir por tratarse de bienes privados y no eclesiásticos.
d. El Sr. Comisario y sus colaboradores están empleando medidas que nos resultan fuertemente coactivas. Ellos mismos han manifestado a distintas personas (miembros, trabajadores o allegados): “Nada de esto pasaría si aceptaran al Comisario”. Han intentado cortarnos todas las líneas telefónicas y de ADSL de nuestra Sede de Madrid. Sin previo aviso nos han cancelado el servicio de telefonía móvil. Hemos recibido comunicaciones no oficiales y burofax con apelativos agresivos e hirientes y amenazas de denuncias ante la opinión pública; una de nuestras trabajadoras y familiar de un hermano de Lumen Dei fue amenazada de que “algo malo” le pasaría a ella y a su hija -menor de edad- si el hermano no aceptaba al Comisario. A algunos miembros les han ofrecido cargos de confianza y ayudas; o les han amenazado con la misma expulsión de la Asociación si no ejecutan lo que les exigen.
e. Se ha publicado de modo reiterado por medios de comunicación y por Internet que Lumen Dei está en una situación de “grave desobediencia a la Santa Sede y al Santo Padre” por no aceptar el nombramiento del Comisario. Esto ha acarreado el descrédito tanto de la persona de los miembros, como de la institución Unión Lumen Dei. Incluso se ha divulgado que no dejamos entrar en nuestra casa a Mons. Sebastián, siendo así que visitó nuestra sede en cuatro ocasiones, en una de ellas incluso celebró la Santa Misa para la comunidad.
f. También se ha dado amplia difusión en los medios de comunicación a una serie de acusaciones sobre las finanzas de la Unión Lumen Dei. Falsamente se ha afirmado que los responsables retiramos más de trescientos mil euros. Las pruebas demuestran la disminución de estos fondos como consecuencia de los cargos domiciliados que fueron llegando a las cuentas desde la fecha de nombramiento del Comisario hasta que éste intervino las cuentas y que corresponden a gastos ordinarios (desde gastos de suministros hasta sueldos y obligaciones hipotecarias). El mismo Mons. Sebastián reconoció ante una trabajadora que bien sabía él que no eran apropiaciones indebidas. También se ha dicho que todas nuestras cuentas estaban en números rojos. Tampoco es real: al cierre de julio de 2008 (en que nos las intervinieron), el total de las cuentas que lleva la Asociación arrojaba un saldo positivo. Y respecto al "agujero económico" de una deuda de seis millones de euros, debemos aclarar que un 77 por ciento proviene de la adquisición de bienes capitalizables que, lejos de aminorar el patrimonio de la Institución, lo favorecen, y posibilitan el crecimiento de las actividades apostólicas de la Obra. Por otra parte es una deuda a largo plazo que se va amortizando en el tiempo y las cuotas van siendo pagadas. El daño que esta tendenciosa noticia ha provocado es considerable. Ha generado desconfianza, con la consiguiente mengua en las aportaciones para nuestras obras apostólicas, e incluso escándalo en los más débiles en la fe
g. Mons. Sebastián ha escrito a los Sres. Obispos de las diócesis donde trabajamos para rogarles que convoquen a todos los miembros en orden a exigirles que se sometan al Comisario. Esto ha creado un clima de malestar entre los Sres. Obispos que más nos conocen y entre algunos de los que no nos conocen mucho se ha extendido la idea de que estamos en una actitud cismática.
h. Se pretende silenciar la campaña de calumnias de estos últimos tres años contra nosotros. Mons. Sebastián dice que nunca existió tal campaña- que como dijimos antes fue el origen de todo el conflicto-, que es una ficción nuestra. Ha publicado en Internet: “Ese esquema de unos calumniadores malos y unos responsables de Lumen Dei prudentes e injustamente perseguidos no responde a la realidad. Sencillamente no es verdadero”. Por lo tanto su intención no es resolver este doloroso asunto.
9. Deseamos aclarar que nuestro Fundador, el Rvdo. P. Rodrigo Molina, siempre deseó que los bienes de Lumen Dei fuesen privados, para garantizar la autonomía de sus miembros, y evitar perjuicios a la Iglesia en caso de una mala gestión. Por ello optó por dos Asociaciones: la Unión Lumen Dei, que es una Asociación Privada de Fieles (que agrupa a todos los miembros: sacerdotes, hermanas y matrimonios) y la Unión Sacerdotal Lumen Dei es una Asociación Pública de Fieles (que sólo la conforman los sacerdotes).
10. Mons. Sebastián hace referencia, en la carta con fecha 28 de julio de 2008, que nos envió, que la Congregación le encomendó la clarificación de la forma jurídica definitiva de Lumen Dei en orden a la aprobación pontificia. Ahora bien, creemos que es deber y derecho de los hijos del Padre Molina, depositarios del carisma y con unas orientaciones muy concretas recibidas del mismo Padre Fundador, en especial, de sus inmediatos sucesores, el realizar ese trabajo. Además, habiendo destituido de los cargos directivos y de consulta a todos los Miembros que fueron directamente formados por el Fundador y habiéndose rodeado de quienes fueron expulsados de la Asociación por faltas gravísimas, entendemos que este hecho atenta al ser mismo de la Institución.
11. Manifestamos nuestra disconformidad a que puedan gobernar la Unión Lumen Dei las mismas personas que desde hace tres años hasta hoy han propalado una campaña grave de calumnias contra nosotros. Creemos humildemente que no se nos puede obligar a obedecer a quienes han intentado destruir a nuestra Familia y que aún no han mostrado un deseo eficaz de reconocer, retractarse y reparar.
En la Santísima Virgen María, Nuestra Señora del Encuentro con Dios, Nuestra Madre, Patrona y Protectora, descansa toda nuestra esperanza. Ella nunca nos ha abandonado. Ella es Madre de los humildes, amparo de los pequeños, defensora de los débiles, refugio de los desamparados, salvación de los que no tienen esperanza (cf. Jd 9,11).

Dado en Madrid, a 24 de septiembre de 2008.

No llegamos a entender la intervención del Sr. Comisario en los bienes privados de la Unión Lumen Dei. El canon 318 dice que el Comisario obra “en nombre de la autoridad que lo designó”, por lo tanto en nombre de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, como autoridad pública, no en nombre propio. Luego, si el nombramiento del Comisario fuera válido, obraría en nombre de la Iglesia, lo que, según el Derecho, le impide intervenir en los bienes privados de la Unión Lumen Dei. En el decreto de nombramiento, la Congregación se refiere a “la necesidad de una ayuda externa”. De modo que resulta contradictorio que Mons. Sebastián, se exprese diciendo: “El Comisario Pontificio interviene en el gobierno de Unión Lumen Dei no como un agente exterior a Lumen Dei, sino como Presidente General…, según nuestras Constituciones, aprobadas por la Iglesia, sólo puede ser Presidente General un miembro de Lumen Dei, de tal .manera que ni el mismo Fundador, el P. Molina, pudo ser Presidente General ni tener poderes económicos sobre los bienes de Lumen Dei, mientras no fue miembro de Lumen Dei.